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Sábado 16 Octubre 2010

VALDIVIA 2010: Hoy lanzamiento de “Luz y sombra en Cannes” de Quintín y Flavia de la Fuente

Escrito por MAZA 8:27 am Archivado en FESTIVALES DE CINE, LIBROS, VALDIVIA 2010

NO FALTEN: Es hoy a las 12:30h en el piso 12 del Hotel Dreams de Valdivia (salon VIP del SkyBar). Presentan Ascanio Cavallo y Bruno Bettati.

Este es el texto que escribí para la contraportada:

Lo ocurrido entre fines de los 90 y comienzos de este siglo debe ser uno de los momentos más interesantes del cine reciente: la explosión de un cine asiático radical y contemplativo estaba teniendo lugar en los más importantes festivales del cine del mundo, y en particular, en Cannes. Dos cronistas cinematográficos de Argentina, venidos de una pequeña pero prestigiosa revista llamada El Amante, fueron testigos presenciales de ese momento, casi por casualidad. Llegaron un día de mayo de 1997, sin siquiera tener una credencial, y fueron por última vez en el 2005.. El relato que hacen Quintín y Flavia de la Fuente en forma de diario es un testimonio, pero también uno de los textos de crítica más inspirados y frescos que se haya escrito en español en los últimos años. –Gonzalo Maza

LOS AUTORES
Quintín (Eduardo Antín) y Flavia de la Fuente son críticos de cine. Escriben juntos porque están casados, porque viajan juntos a todos los festivales a los que los invitan, y quizás también porque en 1991 fundaron (junto con Gustavo Noriega) la revista El Amante, una de las más prestigiosas de Sudamérica. Quintín es matemático y tiene un pasado como árbitro de fútbol. Flavia es también una muy buena fotógrafa. Quintín fue director del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, Bafici, entre 2001 y 2004, donde Flavia ejerció como programadora. Actualmente comparten labores manteniendo un blog llamado La Lectora Provisoria (www.lalectoraprovisoria.wordpress.com) donde Flavia publica sus fotos y ambos escriben sobre libros, política, eventos cotidianos y, claro, cine.

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Viernes 2 Julio 2010

Ruffinelli y el cine latinoamericano

Escrito por MAZA 10:22 am Archivado en CRITICOS, INVITADOS, LIBROS, PODCAST

La semana pasada en la librería Qué Leo de Bellavista fue el lanzamiento de “América Latina en 130 películas”, el último libro de la colección de cine de la editorial Uqbar (con quienes lanzamos los libros de críticos de cine como Adrian Martin y Kent Jones en el Festival de Cine de Valdivia todos los años). Ascanio Cavallo es el director de esa colección y estuvo entre los presentadores del libro (junto a la editora Isabel Buzeta, el ministro de cultura Luciano Cruz-Coke y el productor Bruno Bettati), para lo cual escribió el siguiente texto que gentilmente nos cedió para publicar en este sitio. Más abajo, por cierto, pueden encontrar un capítulo del podcast de este blog en el que entrevistamos a Ruffinelli y nos preguntamos por qué es tán difícil encontrar estas películas y la situación histórica del cine en América Latina en general. –GM

América Latina en 130 películas, ni una más, ni una menos

Presentación “América Latina en 130 películas”
Uqbar Editores
23 de junio de 2010

El libro que presentamos hoy es, ante todo, una reivindicación. En la literatura mundial sobre cine, las películas de América Latina han sido extensamente subvaloradas, no sólo en términos cualitativos, sino incluso cuantitativos. En la producción de los años 40 y 50, cuando ya Hollywood se había apropiado de los principales mercados mundiales, la producción conjunta de Argentina, Brasil y México –sin contar los demás países de la región- representaba más de dos tercios de la producción de EE.UU., superaba a la de India y se parecía a la de Japón y Hong Kong. Millones de personas veían este cine en toda la región, y no eran pocas las que, en una época en que aún no se superaba el analfabetismo, sólo podían ver este cine hablado en su lengua.

A pesar de esta contundencia, la literatura especializada –en su mayoría anglocentrista o eurocentrista- ha mostrado una ignorancia o un desdén olímpicos. Por sólo citar unos casos: The Oxford History of World Cinema, considerada una obra erudita, con 840 páginas, dedica al cine latinoamericano un total de 15 páginas. A History of Film, de Virginia Wright Wexman, le asigna 9 dentro de 480, en un apartado llamado “América Latina y Africa”.

El desprecio se extiende al juicio crítico. En The Hundred Best Films of the World, de Manfred Leier, no figura ni una sola película de la región. Tampoco en las famosas 100 Mejores Películas, de John Kobal. El gran Gilbert Adair sólo registra en Flickers, su celebración del centenario del cine, una película de nuestro Raúl Ruiz: La hipótesis del cuadro robado, filmada en Francia.

En sus momentos de mayor indulgencia, estos críticos y estudiosos le han dedicado alguna atención al llamado Nuevo Cine Latinoamericano, el que floreció a partir de los años 60. También han mostrado algún interés por la producción más reciente, que circula por los festivales, pero muy rara vez por las pantallas comerciales. Y entonces, ¿todo lo que se hizo antes no existió?

Esto es una ofensa –lo digo muy en serio- para los que conocemos las potentes películas sobre la revolución de Fernando de Fuentes, El Prisionero Nº 13, El compadre Mendoza o ¡Vámonos con Pancho Villa! Para los que vimos la fuerza gaucha de Mario Soffici en La pródiga o Prisioneros de la tierra. Para los que hemos visto cómo Alejandro Galindo problematizaba el orden conservador en años muy tempranos, en ¡Esquina, bajan! o Una familia de tantas. Para los que seguimos admirando la sólida obra de Leonardo Favio, Luis Alcoriza, Nelson Pereira dos Santos o David José Kohon.

Los que vinieron después –Julio García Espinoza, Miguel Littin, Raùl Ruiz, Arturo Ripstein, Jaime Humberto Hermosillo, Carlos Reichenbach- y también los novísimos, los que están hoy en plena actividad –Fernando Meirelles, Claudia Llosa, Alicia Scherson, por sólo nombrar unos pocos- no nacieron de la nada, ni siquiera cuando se trata de vanguardistas. Todos ellos se insertan en el ancho río de un cine latinoamericano que, con todos sus altibajos, merece recuperar el lugar que le ha sido arrebatado en la historia del cine mundial.

Esto es lo que ha hecho Jorge Ruffinelli con “América Latina en 130 películas”: visibilizar ese río, mostrar su envergadura y su magnitud desde 1925 hasta nuestros días, dejar patente –con la sola selección de los títulos, pero también con sus comentarios siempre informados y agudos- que hay un tronco común en estas películas surgidas de más de una decena de países.

No podría ser más apropiado que fuese Ruffinelli quien emprendiese esta reivindicación. No hay hoy en el mundo quien conozca de manera más extensa –y también profunda- la producción latinoamericano, y no sólo por su colección de más de 16 mil títulos, sino sobre todo por su dedicación paciente y sostenida a mantenerse siempre al día.

La primera vez que conversamos sobre esta idea, pensé, con toda franqueza, que era demasiado amplia para concretarla y que, en todo caso, pasaría mucho tiempo hasta tener un mínimo proyecto. Menos de un año después recibí de Ruffinelli la notificación de que ya casi estaba listo. Será la última vez que minusvalore la devoción y la inmensa capacidad de trabajo de este representante que tenemos los latinoamericanos en la Universidad de Stanford.

Pero no quisiera dejar pasar la oportunidad de decir que este libro también es una reivindicación producida por Uqbar Editores. Y lo digo porque su Colección de Cine –a la que pertenece este volumen- no sólo es la más voluminosa que se esté produciendo en el continente y en habla hispana, sino que empieza a ser una de las más sólidas del mundo (o, si prefieren, del mundillo del cine), cuando ya entera diez títulos publicados, todos en un formato de altísima calidad.

Por favor, no tengan en cuenta el hecho, más bien casual, de que yo sea el director de la Colección. Tengan en cuenta que estos libros se han producido sin ningún apoyo oficial, sin ningún fondo estatal, sin ni siquiera un centavo de los recursos públicos, y me temo que incluso sin que ninguna autoridad de la cultura se haya dado por enterada hasta ahora. En el colmo del desafío, hace dos años, un libro de esta colección, con apoyo del Festival de Valdivia, fue un texto inédito (en cualquier idioma) de un crítico australiano, uno de los más importantes de la actualidad (Adrian Martin: Qué es el cine moderno): un libro hecho desde Latinoamérica antes de que las metrópolis del norte siquiera lo intentasen.

Como la empresa que ha tomado todos los riesgos en estos libros insólitos, creo que Uqbar Editores merece un reconocimiento en conjunto con el que desde luego merece Jorge Ruffinelli, hasta ahora el más prolífico de sus autores adoptivos.

Ascanio Cavallo

Y acá, la conversación con Ruffinelli:

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Viernes 23 Octubre 2009

VALDIVIA 2009: Conozcan a Kent Jones

Escrito por MAZA 2:20 pm Archivado en CRITICOS, LIBROS, VALDIVIA 2009

Y verás como quieren en Chile...

Kent Jones no estuvo en Valdivia, ya lo deben saber. Es decir, estuvo y no estuvo. Estuvo porque editamos un libro suyo en el festival, en conjunto entre el FICV y Editorial Uqbar (tal como fueron publicados en años anteriores “Las guerras del cine” de Jonathan Rosenbaum y “¿Qué es el cine moderno?” de Adrian Martin), gracias del apoyo de la SCD, ATN y el Duoc. Fue una labor ardua, en la que Ascanio Cavallo (conozco pocos tipos con su inteligencia y capacidad de trabajo) le dio una visión editorial a una recolección de los textos de Jones había hecho en su carrera de crítico, en un libro llamado “Physical Evidence”. La versión valdiviana del libro se llama “Evidencia física”, y por cierto, ya podrán comprarla en las librerías locales en los próximos días.

Como decía, por ese lado Kent estuvo. Pero lamentablemente, un asunto familiar bastante personal y privado (y que comprendimos con rapidez) lo hizo tener que quedarse en Nueva York durante los días del festival. No puedo decir que no lo lamenté (cuando estás metido en un proyecto por más de seis meses y no resultas como esperas, la frustración es automática), pero al mismo tiempo tampoco uno puede amurrarse con el destino. La solución en conjunto que encontramos para el lanzamiento del libro (y que resultó bastante bien) fue una conferencia via Skype, él en NY y nosotros en el piso 12 del hotel. Temimos que todo fallara, pero todo resultó perfecto y finalmente pudimos hablar con él, largamente, sobre su libro, sus escritos, Manny Farber y la experiencia sabrosa de dedicarse a la crítica de cine.

Pedro, el buenoYo había tenido la oportunidad de hablar ligeramente de estos temas con Kent Jones cuando lo conocí este año en Buenos Aires (gentileza de Quintín y Flavia), pero no fue hasta esta conversación por videoconferencia que no quedé de verdad emocionado y hasta deslumbrado por el peso y la sencillez de sus reflexiones. Violeta Bava, programadora de Bafici, también me comentó su claridad expositiva y capacidad de sintesis.

¿Y de que habló Jones en Valdivia? Primero, dedicó el comienzo a comentar la obra de Manny Farber, crítico de arte -y de cine, y pintor- fallecido el año pasado, que para Kent Jones es el mejor ejemplo de la conjución de las distintas obras que puede emprender una persona, y cómo la coherencia aparece naturalmente debido a una autoría crítica vital. No es raro que a Jones le parezca atractivo Farber; en parte, él ha emprendido recientemente dos tareas muy cinéfilas, pero intelectualmente desafiantes y, me imagino, físicamente extenuantes. Una, es la codirección de un documental sobre Elia Kazan (aún no terminado) en conjunto con Martin Scorsese (ambos ya habían trabajado a la par en “Viaje a Italia”, ese documental sobre el cine italiano que vio Scorsese en su juventud), y por el otro, la dirección ejecutiva del World Cinema Foundation, la organización internacional (tambien presidida y fundada por su amigo Scorsese) que se dedica al rescate patrimonial de grandes obras cinematograficas de la historia, desperdigadas por todo el mundo.

KJ hizo varios comentarios que me quedaron dando vueltas respecto a la crítica. Uno de ellos es que, al momento de hacer crítica de cine, es muy fácil hablar de cualquier cosa menos de las películas. Irse por las ramas, hablar de la taquilla, de la situación actual del país o de psicoanalisis son vicios muy comunes de la crítica. En todas esas formas se pasa por encima de las películas. “En la crítica”, dijo Jones, “se está luchando contra las preconcepciones y los clichés. Los clichés son los más fáciles de luchar en contra, porque son fáciles de identificar y todos los detestan… En cambio, con las preconcepciones es más difícil, porque es difícil verse a sí mismo desde afuera, como espectador y tomar conciencia de estas preconcepciones”.

Quizás uno de los vicios más claros de la crítica de cine, en especial la de los diarios, es ser “metereólogos” o “futurólogos” del cine, es decir, aventurar apuestas sobre cuántos espectadores va a llevar una película, que es tan insustancial como pretender ser “vocero del público”, porque en esta última opción (representar al espectador “común”) no solo se es populista, también siempre te quedas corto.

La crítica es una forma de arte, citó Jones a Manny Farber, quizás precisamente porque el crítico puede cumplir el mismo rol del artista: “hacernos ver aquello que no es evidente, y por introducirnos en mundos que no nos son familiares”.

Respecto a internet y el rol de los blogs en el cine, Jones fue claro: “Es bastante obvio la manera en que internet beneficia a la crítica, en cuanto genera debate y diversidad de miradas en el cine. Pero tiene otros problema: la velocidad de los juicios, y por tanto, su aparente falta de reflexión. Cualquiera que se dedica a escribir de cine en internet debe esforzarse en no confundir debatir y escribir. Las conversaciones en internet pueden ser muy frescas, pero por su rapidez puede caer en una falta de claridad expositiva. Es facil malinterpretar los detalles y sacar las cosas de contexto. La crítica, de alguna manera, es un tipo de literatura, y como tal las reflexiones críticas requieren tiempo, dedicación, trabajo, pensamiento, y sobre todo, reescribir”.

“La critica de cine y la crítica literaria no cruzan tanto sus caminos como debieran. Hay un error en mantenerse tan exclusivo a la crítica de cine, siendo que el cine en sí mismo está muy abierto a la influencia de otras prácticas. ¿Por qué la critica no podría estar abierta a la influencia de otros modos de crítica? Me pasa muchas veces que cuando leo crítica de cine siento que quien hace la crítica se pierde muchas cosas. Eso se traduce en que la crítica requiere un necesidad de especialización. Quizás eso explica que en lo personal no lea demasiada crítica de cine. Leo más crítica del pasado, y uno que otro crítico actual, como Geoffrey O’Brien“.

Fueron ideas a las que todavía les doy vuelta. Nada mal para una conversación por Skype.

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ACTUALIZACIÓN / LU 26 OCT 2009: Pueden leer la entrevista que hizo Rodrigo González de La Tercera a Kent Jones por el lanzamiento de su libro acá.

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Miércoles 21 Enero 2009

Zoom Back Camera!

Escrito por MAZA 3:57 pm Archivado en DIRECTORES, LIBROS

Este jueves en la UC

Mañana es el lanzamiento definitivo del lindo libro que hizo la montajista Andrea Chignoli sobre el cine de Alejandro Jodorowsky, “Zoom Back Camera!” editado por Uqbar. Es una delicia porque está bien visual, lleno de fotos, y está a buen precio como para regalarle al cinéfilo informado. Presentan el inevitable Raúl Camargo y el profesor emérito y fundador de Fuera de campo Udo Jacobsen. Es a las 19:30 en el Centro de Extension UC (Alameda 390). Ah, y van a mostrar el primer corto que hiciera alguna vez don Jodo, “La corbata” (La cravate), así que vale la pena. Si quieren ver cómo es el libro por dentro acá les va esto…

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Martes 13 Enero 2009

¿Elegy, Elegía o Elegida?

Escrito por MAZA 3:25 am Archivado en ESTRENOS QUE VENDRÁN, LIBROS

Una “elegía” es un poema triste, un lamento lírico, un subgénero de la poesía que a menudo toma la forma de duelo ante la muerte de un ser querido. Un “elegido” (o elegida), en cambio, es un ser predestinado, un escogido por Dios para alcanzar la gloria.

Es lastimoso que el título original de la película “Elegy” –dirigida por Isabel Coixet y que se estrena el próximo 5 de febrero– llegue a Chile (tal como llegó en noviembre pasado a Argentina) como “La elegida”. Primero, porque es una traducción errónea, absurda y vergonzosa; pero segundo porque la película tiene mucho que ver con “un lamento lírico” y muy poco que ver con “un escogido por Dios”.

Más confuso se vuelve el asunto si consideramos el título original de la novela de Philip Roth en la que se basa la película. “Elegy”, la película, está basada en la novela “The dying animal” que está editada en español por Alfaguara con el título “El animal moribundo”.

Sin embargo, y acá comienza la confusión, también hay una novela de Philip Roth que está publicada en español con el título de “Elegía” publicada por Mondadori. La confusión viene porque “Elegía”, la novela, es la traducción en español de “Everyman”, otra novela de Roth cuyo protagonista también es un hombre mayor enfrentado a la idea de la muerte.

En consecuencia, a no confundirse… que la cinta “La elegida” (“Elegy”) está basada en la novela “El animal moribundo” (“The dying animal”) de Philip Roth, y no en la novela “Elegía” (”Everyman”) del mismo escritor.

Mapa de THE DYING ANIMAL

Quizás por eso, para evitarse más confusiones, en España a la película le pusieron un título inequívoco: “Elegy” a secas. Para qué enredarse más. Por cierto, “La elegida” es una gran película, intensa, bella y perturbadora sobre cómo el amor en la edad madura puede ser tan aterrador como la muerte, si es que no son la misma cosa. Gran película, a pesar del título.

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