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Imperdible... Entre el 8 y 14 de junio de 2009

Camarada Adrian Martin



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Viernes 29 Septiembre 2006

El vicio de Miami

Escrito por MAZA 8:10 pm Archivado en EN CARTELERA

Ultraviolenta, colorida, sudada, mucha discoteca, mucha lancha, un traficante de drogas globalizado con pinta de profe de la Universidad de Chile, dos policías que deben ganarse la confianza de los narcotraficantes para desbaratar su negocio (y, uf qué repetido, uno que se enamora de la esposa del narco), balaceras por kilos, el mejor diseño de sonido de este año, harto descapotable, Macs, lentes oscuros, mojitos en una Habana más falsa que Mega y la sensación de que Michael Mann, en el fondo, sin escarbar demasiado, es un cabro chico que hace personajes para los que madurar es mirar con cara de pena las olas del mar. Eso es “Miami Vice”, desde ayer en cartelera.

ADDENDUM / LUNES 2 OCTUBRE 2006 / 20:01 HRS: Hermes El Sabio ataca de nuevo: “La película es tan seria que no salen ni letras al principio (uno jura que llegó atrasado) y parte al tiro con los carabineros en una fiesta punchipunchi de esas que salen en las películas, o sea, con harto rayo láser, minocas Black Eyed Peas, pantallas gigantes y musculosos/as enjaulados haciendo bailes censurados. De ahí en adelante no se entiende nada de nada hasta el final, pero uno lo pasa chancho y no quiere ni respirar”.

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Jueves 28 Septiembre 2006

ATAJOS 28/9: Bela Tarr y Raúl Ruiz en DVD, Nicole Kidman, videos gore y una tontera

Escrito por MAZA 1:53 am Archivado en DIRECTORES, DVD, LIBROS

La muy de culto “Sátántángo” de Bela Tarr, esa película húngara de siete horas sobre la complejidad de las maquinaciones políticas, apareció este mes en DVD en Estados Unidos. No solo esa: “Angel rojo” de Yasuzo Masumura, “El espíritu de la colmena” de Víctor Erice tuvo su edición Criterion, “Hail Mary” de Godard, “The interview” de Harun Farocki y “La muerte del señor Lazarescu” también fueron editadas este mes en EEUU, y la recientemente estrenada en Valdivia (¡antes que en Toronto!) “Offside” de Jafar Panahi ya fue editada en Inglaterra. ¿Cómo me entero de todo esto? El sitio “Masters of cinema” hace una seleccionada lista en la portada de su sitio donde se mencionan mes a mes los estrenos más interesantes de este tipo. Queda anotado en los links de acá a la izquierda. Ah, “La comunne” de Peter Watkins y la aclamada en Sanfic (aunque tuvo solo una función) “Los amantes regulares” de Philippe Garrel serán editadas en octubre en EEUU e Inglaterra, respectivamente. Las que no aparecen en el listado son “Las tres coronas del marinero” e “Hipotesis de un cuadro robado”, ambas de Raúl Ruiz, editadas en julio pasado y esta semana en EEUU. Esta última es saludada con una interesante entrevista a Ruiz hecha por Jonathan Marlow en GreenCine [esto último siempre vía David Hudson].

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El crítico de la semana es un señor llamado David Thomson, autor del libro recientemente publicado llamado “Nicole Kidman”. “Nicole Kidman” parece otra biografía no autorizada, pero es otra cosa. Thomson hace un libro de sus fantasías como cinéfilo con la ex mujer de Tom Cruise. Cuenta sus fantasías sexuales con la actriz, película por película, y hace extensas descripciones de su cuerpo: “su cara, la estructura de su cuerpo, sus piernas, sus muslos largos y blancos”, cuenta Ryan Stewart en Cinematical, quien leyó el libro. El libro no distingue los datos de las fantasías: El autor dice, por ejemplo, que “Ojos bien cerrados” tuvo escenas de sexo que fueron filmadas pero dejadas fueras por Kubrick, entre las que estarían una detallada secuencia de cunnilingus en la que “Nicole Kidman usaba un peluca púbica”. Esa onda Thomson. Más en Jim Emerson, y la crítica del libro en el NYTimes.

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La videoteca de Bisama.

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CSI: Llolleo.

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Miércoles 27 Septiembre 2006

Perro Que Ladra Productions

Escrito por MAZA 7:58 am Archivado en ANIMACIÓN, PODCAST

Es decir, películas inofensivas para el gusto familiar. Aca van dos, cuyo único interés está en que quienes la hicieron, bueno, es gente que uno conoce. La primera es un corto que dirigí en 1999, mientras estudiaba en la espectacular ciudad de Austin en Texas. La tarea era hacer un corto en Super 8 editado en cámara y, por lo tanto, cuidadosamente planificado porque ninguna toma podía repetirse. Además, había que elegir la música con anterioridad y procurar que calzara con la acción; y estaba prohibido ocupar pistolas porque según la profesora del curso, el 90% de los cortos de los estudiantes de cine son con pistolas, que es la manera más rápida y simple y floja de incorporarle interés dramático a una escena (o sea, estaban prohibidas por facilistas). El corto, todo desenfocado y zonzo, se llama “Xerox, The Musical”, y espero que entiendan por qué.

Así quedó:

El segundo show es un corto también hecho en cine, en 16mm, dirigido por Felipe del Río y Javier Villalobos, a partir de los puchos de latas con los que se hacen comerciales. Lo protagoniza Francisco Copano quien, según entiendo, vendría a ser un miembro más del clan Copano, pero el más viejo. Felipe del Río es animador (no de peñas, sino que animación gráfica en 3D) y el responsable con su productora Leyenda VFX de esos comerciales de los patitos de Banco Estado, ese burro onda Shrek de Pisco Artesanos de Cochiguaz y el Arca de Noé de Super Cerdo, entre otras atrocidades del mundo moderno. Javier Villalobos, el codirector, es también director de Teletrece. El corto ganó el primer premio del concurso de micrometrajes de Revista Paula. Con ustedes, “Missing Time”:

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Domingo 24 Septiembre 2006

Ayala, Bisama, Ortega

Escrito por MAZA 10:31 pm Archivado en LIBROS

No sé si es suerte, o mala suerte, o coincidencia o estrategias editoriales subterráneas, pero el hecho es que tres amigos que conozco por más de diez años compartieron hace poco la misma experiencia: publicaron su primera novela. En la misma semana. Bisama, Ortega y Ayala. O Ayala, Bisama y Ortega, si respetamos el orden alfabético. Más curioso aún, Andrea Palet y la diligente Gabriela Precht de Ediciones B tuvieron la gentileza de enviarle de regalo a este blogger los libros de Ayala y Bisama, y aproveché de leerlos el fin de semana pasado. El libro de Pancho Ortega todavía no lo leo, pero su historia me causa curiosidad desde que alguna vez el mismo Pancho me mostró páginas y me contó algunos datos de la historia.

Yo no soy crítico literario. De hecho, soy lector impaciente, la mitad de las novelas que leo las abandono en la página cincuenta, y la verdad, hace rato que la literatura no me entusiasma como lo hacía cuando estaba en la universidad. Así que, además de impaciente, soy un lector ignorante, conservador y mañoso. Entendido eso, puedo decir lo siguiente: las novelas de Bisama y Ayala las devoré en un par de días.

Caja Negra“Caja negra”, la del Comelibros, es un relato obsesivo compulsivo. Bisama tiene tantas historias metidas en su cabeza que “Caja negra” más que libro es una vía de escape. Después de terminarla uno se queda con la sensación de que o Bisama escribía esta novela o se volvía loco. Bisama utiliza lo más diversos mecanismos para poder contar -echar afuera- esas historias. Aunque más que contarlas, Bisama las enumera, las presenta, las anuncia. Las vende. Quiere que nos entusiasmemos como él se entusiasma. Como un William Castle chileno.

Ya su nombre le ayuda. Bisama se escribe con B de barato, bastardo y bajo presupuesto. Y el libro tiene una obsesión con esos conceptos. Es la foto de un planeta repleto de monstruos que toman las más diversas formas: monstruos nazis -harto nazi-, profesores fachos, escritores locos, un rockero japonés glam y dos hermanos que hacen películas de terror en los tiempos de la UP. Bisama tiene una debilidad por las enumeraciones, y arma personajes que hacen películas o escriben novelas con el solo propósito de embarcarse en contarnos de qué se tratan esas novelas y esas películas (hay todo un capítulo bolañesco dedicado a un improbable cine B chileno). El suyo no es, digamos, un libro realista, pero tampoco es surrealista: más bien, es un libro-protesta ante los formalismos, los puritanismos, los siutiquismos que, me huele, Bisama desprecia de las novelas chilenas. La verdad, “Caja negra” no es una gran novela, y creo que a Bisama tampoco intentó hacer una gran novela (ya la expresión huele a añeja). El libro, más bien, es un baúl de ideas para tirar por el acantilado, para quemar en la fogata y dejar empacado en las experiencias para partir de cero en un futuro cercano.

Eso me tranquiliza.

Bisama va por el camino correcto y siempre he pensado, desde que leía sus cuentos en la universidad, que sería el mejor escritor de su generación. Bisama no cree eso -menos mal- y tiene la soltura y cierta madurez para escribir nada definitivo, para tomarse su tiempo, para ensayar procesos. En ese sentido, creo que se quedó corto con su “Caja negra”: estoy seguro que por pudor dejó afuera muchos de esos monstruos literarios que tenía en su cabeza, y deben seguir rondando por ahí. Y me gusta pensar que quizás “Caja negra” debió haber sido un libraco de 1200 páginas, con tapas duras, un ladrillo punkie para lanzar por los aires y noquear malos escritores.

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Examen de gradoEl de Ayala, “Examen de grado”, podría estar en el otro extremo literario de Bisama, pero decir eso es producto de una ilusión óptica: Ayala y Bisama tienen más cosas en común de lo que parece. Y eso que tienen en común, a mi humilde gusto, es la literatura de Kurt Vonnegut Jr. Es como si ambos lo hubieran leído desde veredas opuestas: Bisama se queda con cierta demencia, la sátira, los mundos imposibles y cercanos del escritor indiano. Ayala, en cambio, comparte con Vonnegut esa capacidad de envolverlo a uno con un relato imparable, donde la palabras desaparecen para acompañar al protagonista, y vuelven a aparecer en los momentos inspirados.

Ayala es mi amigo, y me siento orgulloso de él y de ser testigo de cómo su escritura se hace cada día más solida. En cada relato de su libro anterior, “Trescientos metros”, y ahora en esta novela, Ayala es capaz de condensar sentimientos en escenas que se arman como fotografías. Ayala construye sus relatos a menudo a partir de los recuerdos, de los momentos que se fueron, como tarareando canciones de discos que ya no tenemos. En este caso, el relato es a partir de los recuerdos de un cuarentón respecto a una relación que el protagonista habría tenido con una mujer 13 años mayor a comienzos de los noventas, cuando precisamente estaba estudiando para su examen de grado.

La novela es un bólido, un acelerado page-turner, y una emocionada y emocionante historia de amor y de sexo, con diálogos que a cualquiera le gustaría escuchar en un cine. Ayala cree en el poder de las ideas simples, y construye estupendos secundarios, y pinta el cuadro de una época con sensatez y detalle callejero. No me pareció que fuera una novela melancólica, como podría esperarse: Ayala sabe saltarse los clichés literarios con precaución, con cuidado y sin torpezas. Tengo mis críticas, claro: el final de la novela no está a la altura del resto del libro, y hay ahí ciertas durezas a las que le faltó lima. Pero los personajes que construye están vivos, se desgarran y siguen de pie, caminando calmos sobre el mapa de su propio destino, medio desarropados por esas decisiones que se toman y ya no tienen vuelta.

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Hasta el momento no he leído demasiadas críticas de estas novelas. Alguien en LUN descarta demasiado rápido a mi gusto la novela de Bisama; Camilo Marks hace pebre la de Pancho Ortega en Revista de Libros (aunque sospecho por lo que dice que ni la leyó entera) y Ayala es entrevistado en la misma revista. Además, Christian Ramirez entrevista a Bisama y Ortega en Capital, y estos dos abrieron blogs para sus libros (“El número Kaifman” y “Caja negra”), concepto que no sé si entiendo por completo. Pero lo que yo entienda da lo mismo. Ustedes lean.

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Jueves 21 Septiembre 2006

Sven Nykvist (1922-2006)

Escrito por MAZA 3:46 pm Archivado en DOCUMENTALES, DVD, OBITUARIOS

Nykvist La luz le hacía compañía. Desde hace 10 años que Sven Nykvist sufría de afasia, esa enfermedad que ataca el cerebro y en la que repentinamente el enfermo pierde la capacidad del lenguaje, de comunicarse con palabras. Quién la sufre aún piensa, pero es como si no encontrara nunca las palabras para decir lo que se piensa. Curiosa enfermedad para un maestro de la luz, un tipo fino e intenso. Es curioso, pero ahora que todos recuerdan sus películas con Ingmar Bergman, yo no me saco de la cabeza tres momentos de su fotografía: uno, los rayos que iluminan la cara de Martin Landau en “Crímenes y pecados”. Otro, las tristes y frías playas de “Cannery row”. Y otro, muy tonto: las lindas lámparas y los dulces encuadres de “Sintonía de amor”, perfectos para el tono de la película. Hace unos años vi “Light keeps me company”, un documental sobre Nykvist, dirigido por su hijo, Carl-Gustav, que precisamente era una carta cariñosa de todos quienes lo conocieron y trabajaron con él: Polanski, Bergman, Woody Allen, Liv Ullmann, Gena Rowlands (¡”La otra mujer”! ¡Cómo me olvidé de “La otra mujer”!). Voy a ver si alcanzo a subir una parte de ese documental como parte del saludo y el homenaje que se merece el bueno de Nykvist.

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